¿Cómo garantizar la tranquilidad de una gran ciudad?

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Cuando camino por la calle me siento tranquilo porque vivimos en una gran ciudad. Sin embargo, cada día me encuentro con algunas sorpresas desagradables: basura, contaminación, conflictos entre vecinos y problemas con servicios públicos.

Al pensar en ello, creo que somos una ciudad que se ha transformado, pero que permanece orgullosa de sus raíces. Sin embargo, a veces noto con tristeza que la gente, en especial los pobladores, comienza a mostrar indicios de descontento.

Mérida es una ciudad tranquila y su gente es uno de los principales elementos que la componen. Los yucatecos somos personas que disfrutan los placeres sencillos y que no se complican a la hora de tomar una decisión, preferimos la cordialidad en lugar de estar siempre a la defensiva. En el resto del país dicen que somos los mejores anfitriones, pero es porque recibimos con los brazos abiertos las circunstancias de la vida.

¿Cómo asegurarnos de que Mérida mantenga la tranquilidad y la apacibilidad que la han caracterizado durante todos estos años?

La educación y la urbanidad son dos claves para que esta tranquilidad siga como tal. Una educación centrada en valores y en el aprendizaje de habilidades para la vida es primordial y unas normas de urbanidad que no se sientan como una imposición si no como una situación natural en la que reina la armonía, la equidad, el respeto y la cordialidad.

Confío y amo la ciudad de Mérida, además, somos una ciudad privilegiada que merece continuar por buen camino.

¿Por qué no trabajar todos juntos para nuestra gran ciudad siga siendo cálida, acogedora y una referencia para el resto de las ciudades del país?

¿Quieres aportar tus ideas para Mérida?